Después de más de 18 horas de alegatos finales, el Tribunal de Enjuiciamiento del Centro de Justicia Penal de la 11 Sur declaró culpable a José María Sosa por la desaparición de Paulina Camargo Limón, un caso que ha mantenido en vilo a Puebla durante casi 11 años. La joven, entonces de 19 años y con cuatro meses de embarazo, desapareció el 25 de agosto de 2015, un hecho que conmocionó a la sociedad y evidenció las fallas en la impartición de justicia.
Este martes 14 de julio de 2026, el tribunal reconoció la responsabilidad penal de Sosa, ex pareja sentimental de Paulina, en un fallo que representa un primer acto de justicia para la familia Camargo Limón, quienes han mantenido una búsqueda incansable desde aquel trágico día. La audiencia de individualización de sanciones se celebrará el próximo 17 de julio a las 13 horas, donde se definirá la pena que deberá cumplir el acusado y la reparación integral del daño.
El proceso judicial ha sido largo y tortuoso. En un inicio, la Fiscalía General del Estado imputó a Sosa por homicidio doloso y aborto, y en febrero de 2019 fue declarado culpable. Sin embargo, en abril de 2024, un tribunal federal anuló la sentencia debido a la ausencia del cuerpo de la víctima, lo que evidenció las limitaciones del sistema para cerrar casos sin pruebas materiales contundentes.
Paralelamente, desde 2017 la familia promovió una nueva causa penal bajo la Ley General en Materia de Desaparición Forzada de Personas y Desaparición Cometida por Particulares, lo que retrasó el inicio del juicio oral hasta febrero de 2026. Durante casi seis meses, los familiares enfrentaron nuevamente al acusado en audiencias donde se presentaron testimonios y evidencias que finalmente llevaron al veredicto de culpabilidad.
Rocío Limón, madre de Paulina, agradeció el apoyo de familiares y amigos que mantuvieron un plantón frente al Centro de Justicia Penal durante el proceso. “Lo que él hizo, lo que le hizo a Paulina no estuvo bien; además, el bebé era su hijo. Gracias a todos por estar aquí”, expresó con firmeza.
El caso de Paulina Camargo no solo refleja la tragedia personal de una familia, sino también la complejidad y lentitud de un sistema judicial que, a pesar de sus fallas, comienza a dar señales de orden y justicia. En una ciudad que cada vez se siente más caótica y saturada, donde la inseguridad y la impunidad erosionan la confianza ciudadana, este fallo es un recordatorio de que la autoridad estatal debe actuar con firmeza para proteger a los más vulnerables y restablecer el orden.
Aunque Paulina continúa desaparecida, la condena a José María Sosa es un paso necesario para que la justicia recupere su lugar en la sociedad y para que las familias afectadas por la violencia puedan encontrar algo de paz. La espera ha sido larga, pero la resolución de este martes marca un avance en la lucha contra la impunidad que tanto lastima a Puebla y al país.
