El Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET) confirmó que la expectativa de recibir 5.5 millones de turistas durante la Copa Mundial en México quedó muy lejos de la realidad, pues solo se registraron 850 mil visitantes. Este dato cobra relevancia ahora que el torneo ya no tiene partidos en territorio nacional, evidenciando un desplome en la afluencia turística.
Antonio Cosío, presidente del CNET, cuestionó la veracidad de las cifras oficiales previas: «Hay que preguntarle al Gobierno de dónde sacaron esos datos, fueron demasiado altos. Los números reales son muy inferiores a los que había comentado». Esta discrepancia pone en entredicho la planeación y las expectativas generadas en torno al evento.
En junio, la ocupación hotelera en ciudades clave también reflejó esta caída. Guadalajara registró una baja de 7 puntos porcentuales, quedando en 56% en comparación con el mismo mes de 2025. Monterrey perdió 5.8 puntos, con una ocupación del 53.5%, mientras que la Ciudad de México cayó 2 puntos, situándose en 56.5%. Estos datos provienen de un análisis del Centro de Investigación Avanzada en Turismo Sostenible de la Universidad Anáhuac Cancún.
Francisco Madrid, director de dicho centro, reconoció que el Mundial representó un impulso significativo para la imagen internacional de México: «Es difícil imaginar mayor beneficio que éste, digamos, un reposicionamiento de México en el plano internacional». Sin embargo, también admitió que hubo retos importantes en destinos como Guadalajara, donde incluso se llegó a hablar de una eventual cancelación de eventos.
Este escenario confirma que, pese a la promoción y las expectativas, la realidad turística durante el Mundial no cumplió con las metas planteadas, lo que obliga a reflexionar sobre la eficacia de las estrategias de promoción y la necesidad de fortalecer la infraestructura y servicios para que la ciudad y el país recuperen su atractivo sin depender exclusivamente de eventos masivos. En un contexto urbano cada vez más saturado y caótico, la recuperación de tiempos y la funcionalidad de la ciudad deben ser prioridades para evitar que la movilidad y la experiencia del visitante se vean afectadas negativamente.
