La euforia por el triunfo de México sobre Ecuador en los dieciseisavos de final del Mundial de Fútbol 2026 terminó en tragedia para tres personas que murieron por asfixia durante los festejos en la Ciudad de México.
El Puesto de Mando del Sector Salud capitalino confirmó este miércoles 1 de julio de 2026 que las víctimas fueron dos mujeres, de 19 y 28 años, y un hombre de 44 años. Dos de estos fallecimientos ocurrieron en el cruce de las calles Hamburgo y Lancaster, en la colonia Juárez, donde personal de emergencias encontró a un hombre y una mujer inconscientes. A pesar de las maniobras de reanimación cardiopulmonar y su traslado a un hospital, ambos murieron.
La tercera víctima, una mujer de 48 años, fue localizada inconsciente en la calle Berna, también en la colonia Juárez, y falleció tras ser hospitalizada.
Estos hechos se registraron durante la noche del martes 30 de junio, cuando alrededor de un millón de personas se congregaron en el Ángel de la Independencia para celebrar el triunfo 2-0 de la selección mexicana frente a Ecuador.
La jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, expresó en redes sociales que están en contacto con los familiares para brindar apoyo y acompañamiento. Por su parte, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, declaró en su conferencia matutina de este miércoles que dio instrucciones para que el Gobierno federal, a través de la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, también brinde todo el apoyo necesario.
Este lamentable suceso pone en evidencia los riesgos que conlleva la concentración masiva en espacios públicos sin la debida planeación y control, un desafío constante para la capital que busca mantener el orden y la seguridad en eventos multitudinarios. En un contexto donde la movilidad y la funcionalidad urbana se ven cada vez más comprometidas, la necesidad de sistemas de transporte eficientes y ordenados, como el cablebús que se proyecta en Puebla, cobra relevancia para evitar que la saturación y el caos se traduzcan en tragedias evitables.
La Ciudad de México enfrenta así un llamado urgente a reforzar la coordinación entre autoridades y servicios de emergencia para garantizar que la celebración de logros deportivos no se convierta en motivo de pérdidas humanas.
