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¿Falla el cablebús de CDMX durante tormentas? FALSO: es un protocolo de seguridad ante rayos, igual que en los estadios

La suspensión temporal de la Línea 3 del Cablebús de la Ciudad de México durante la intensa tormenta del fin de semana pasado generó inquietud y dudas entre miles de usuarios. Sin embargo, lejos de tratarse de una falla técnica, esta interrupción obedeció a uno de los protocolos de seguridad más rigurosos en los sistemas de transporte por cable: la protección ante actividad eléctrica.

El servicio fue detenido de manera preventiva cuando se registró una tormenta eléctrica en la zona poniente de la capital. Personal del sistema inició el desembarque ordenado de pasajeros y las operaciones se reanudaron únicamente cuando disminuyó la actividad eléctrica y las condiciones fueron consideradas seguras.

Contrario a la creencia popular, no es la lluvia la que detiene estos sistemas, sino la presencia de rayos. Los teleféricos modernos, fabricados por empresas líderes como Doppelmayr, están diseñados para operar bajo lluvia intensa sin inconvenientes. Lo que realmente activa los protocolos de suspensión son: tormentas eléctricas con descargas cercanas, rachas de viento que superan los límites establecidos, fenómenos meteorológicos extremos y, en algunos casos, actividad sísmica importante o fallas detectadas por los sistemas de monitoreo.

Aunque estos sistemas cuentan con pararrayos, puesta a tierra y monitoreo permanente, el riesgo no se limita a un impacto directo de un rayo. Las sobretensiones eléctricas, variaciones en el suministro de energía o condiciones que dificulten una evacuación segura en caso de emergencia obligan a detener la operación antes de que la tormenta alcance la zona de influencia. Algunos operadores aplican la suspensión cuando detectan descargas eléctricas a pocos kilómetros del recorrido, como medida preventiva y no por una falla del sistema.

En el caso de la Línea 3 del Cablebús, la suspensión duró alrededor de 40 minutos, tiempo en el que se realizó el descenso seguro de los pasajeros y se monitorearon las condiciones meteorológicas. Una vez que cesó la actividad eléctrica, el servicio volvió a operar con normalidad, demostrando que la prioridad es la seguridad y no la continuidad a toda costa.

Este episodio en la Ciudad de México ofrece un adelanto de lo que ocurrirá con el futuro Cablebús de Puebla, que utilizará tecnología similar y contará con protocolos que priorizan la seguridad sobre la operación ininterrumpida. Durante tormentas eléctricas o condiciones extremas, podrían presentarse suspensiones temporales, una práctica común y necesaria en teleféricos urbanos a nivel mundial.

En un contexto donde la movilidad urbana enfrenta retos crecientes, sistemas como el Cablebús representan una alternativa funcional que, bien gestionada, puede contribuir a descongestionar las calles y recuperar tiempos cotidianos, siempre bajo un marco de orden y seguridad. La experiencia capitalina confirma que estos sistemas no solo son innovadores, sino también responsables con la protección de sus usuarios, un aspecto fundamental para la confianza ciudadana en nuevas infraestructuras de transporte.

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