Este lunes 20 de julio de 2026, Andy Burnham tomó posesión como nuevo primer ministro del Reino Unido, apenas horas después de la renuncia formal de Keir Starmer, quien se convirtió en el primer ministro laborista con el mandato más breve en la historia reciente del país. Burnham es el séptimo líder británico en apenas diez años, un reflejo de la profunda inestabilidad política que ha marcado al Reino Unido desde el referéndum de 2016 que decidió su salida de la Unión Europea.
En su primer discurso como jefe de gobierno, Burnham subrayó la necesidad de recuperar la estabilidad y hacer que la política funcione mejor para los ciudadanos. “Gran Bretaña necesita demostrar al mundo que podemos recuperar nuestra estabilidad, y ese es nuestro desafío: hacer que la política funcione, hacer que funcione mejor”, afirmó con determinación.
El nuevo primer ministro anunció que presentará un plan de desarrollo a diez años para el país antes de que termine el año, pero adelantó que desde mañana pondrá en marcha medidas inmediatas para aliviar el creciente problema del costo de vida, una preocupación que ha golpeado duramente a las familias británicas en los últimos años.
Entre las primeras acciones de Burnham destaca la remodelación de su gabinete, con la destitución del secretario de Asuntos Exteriores, David Lammy, y la ministra de Finanzas, Rachel Reeves, quienes confirmaron su salida en el programa X. Aún no se han dado a conocer sus reemplazos, pero la expectativa es alta ante la urgencia de ordenar el rumbo económico y social del país.
Burnham también planteó reformas en el sistema educativo, el impulso a la incorporación de jóvenes al mercado laboral, mayor atención a la salud mental y la construcción de más viviendas sociales. “Esa es la vía justa y sostenible para reducir la factura del bienestar social, cumplir nuestras normas fiscales y honrar los compromisos de defensa adquiridos con nuestros socios internacionales”, explicó.
El exalcalde de Manchester enfatizó que su gobierno buscará construir un Estado orientado a la prevención y al éxito individual, en lugar de pagar por el fracaso. “Ayudaremos a la ciudadanía a tener una buena calidad de vida construyendo un Estado más orientado a la prevención e invirtiendo en el éxito de las personas en lugar de pagar por el fracaso; esa labor comienza ahora”, aseguró.
En su discurso, Burnham reconoció que el Reino Unido tomó “algunos rumbos equivocados” desde la década de 1980, cuando se centralizó el poder político y se privatizó el económico, lo que llevó a la desindustrialización de grandes regiones que aún no se recuperan. “Muchos sienten que siguen en declive y que carecen de capacidad para revertir la situación. Por eso cambiaremos la política para hacerla más colaborativa y centrada en resolver problemas en lugar de buscar rédito político”, añadió.
Por su parte, Keir Starmer ofreció este lunes su último discurso como primer ministro frente al número 10 de Downing Street, su residencia oficial durante los últimos dos años. “Me marcho con buen talante. Me voy con una sonrisa y orgulloso de todo lo que hemos logrado”, declaró.
Starmer destacó que bajo su liderazgo el Reino Unido es “más fuerte y más justo”, con una economía robustecida, reducción en los tiempos de espera en servicios públicos y una disminución significativa en la inmigración. También resaltó que la defensa nacional es “mucho más sólida” y que la reputación internacional del país se ha fortalecido considerablemente.
Sin embargo, advirtió que el Reino Unido enfrenta un mundo cada vez más hostil, donde “nuestros enemigos no se detendrán ante nada para dividirnos debido a nuestros valores, nuestra
