La mañana de este jueves 16 de julio de 2026, un ataque directo terminó con la vida de Josué Martínez Contreras, un abogado, maestro y creador de contenido conocido en la región como «El Jaguar». El homicidio ocurrió en la junta auxiliar de San Lucas Atoyatenco, dentro del municipio de San Martín Texmelucan, Puebla, en un hecho que refleja la creciente inseguridad que afecta a las comunidades fuera de las grandes urbes.
El ataque se registró poco después de las 8:00 horas sobre la calle Leona Vicario, entre General Ignacio Zaragoza y Benito Juárez, muy cerca del domicilio de la víctima. Según los primeros reportes, dos hombres a bordo de una motocicleta interceptaron a Martínez Contreras y le dispararon en varias ocasiones antes de huir del lugar.
En un acto desgarrador, el hijo de 13 años de Josué fue quien llamó al 911 para pedir ayuda tras presenciar el ataque. Vecinos también alertaron a las autoridades al escuchar las detonaciones y observar la fuga de los agresores.
Elementos de la Policía Municipal, la Secretaría de Seguridad Pública y paramédicos de Protección Civil acudieron al sitio y confirmaron que Martínez Contreras ya no presentaba signos vitales, con impactos de bala en el tórax.
Josué Martínez no solo era abogado y maestro, sino también fundador de la asociación CRE-Arte y administrador de la página Noticias Texmelucan, desde donde difundía información local. El pasado 30 de mayo había compartido en sus redes sociales la culminación de su Licenciatura en Derecho, un logro que reflejaba su compromiso con la educación y el desarrollo profesional.
Además, participó activamente en causas sociales y colaboró en campañas políticas, como la del entonces candidato independiente a la presidencia municipal de San Martín Texmelucan, Filemón Ramírez.
Hasta el momento, las autoridades no han reportado detenciones ni han dado a conocer el posible móvil del asesinato. La Fiscalía General del Estado ya investiga el caso, que se suma a la lista de crímenes que afectan la tranquilidad y el orden en las comunidades del interior del estado.
Este hecho pone en evidencia la urgente necesidad de reforzar la seguridad y el orden público en zonas que, aunque alejadas del centro urbano, no deben ser espacios de impunidad ni violencia. La pérdida de un profesional comprometido con su comunidad es un golpe para la sociedad que exige respuestas claras y acciones contundentes.
