La controversia en torno a Pedro Sola, conductor de Ventaneando, no cesa y ahora se traduce en una convocatoria masiva para exigir su despido de TV Azteca. La indignación social, que comenzó el pasado lunes 6 de julio de 2026, cuando el presentador hizo declaraciones polémicas sobre la presencia de perros en restaurantes y supermercados, ha escalado hasta provocar la pérdida de patrocinadores, una denuncia penal y una petición en Change.org con más de 160 mil firmas.
El detonante fue la transmisión en vivo donde Sola expresó su rechazo a los espacios pet-friendly y llegó a decir que le daban “ganas de aventarles una carne envenenada” a los animales, además de criticar a quienes pasean a sus mascotas en carriolas. Estas palabras fueron calificadas por activistas y ciudadanos como una incitación a la violencia y al maltrato animal, generando un rechazo generalizado en redes sociales.
La respuesta ciudadana tomó forma en TikTok gracias a la usuaria Lizzy Nelly, quien convocó a una marcha pacífica para este jueves 16 de julio de 2026 a las 11:00 horas, con punto de encuentro en las instalaciones de TV Azteca, ubicadas en Avenida Periférico Sur 4121, Ciudad de México. La convocatoria invita a los asistentes a acudir con sus mascotas y portar carteles con consignas de respeto, bajo el lema “¡Únete a la protesta! Lleva tu cartel, tu voz cuenta”, promoviendo hashtags como #FueraPedroSola y #TVAzteca.
Este movimiento refleja la creciente intolerancia social hacia figuras públicas que, con sus palabras, parecen fomentar el desorden y la violencia, en un contexto donde la sociedad demanda respeto y orden, valores que se ven amenazados por actitudes irresponsables. La polémica también abre el debate sobre los límites de la libertad de expresión en medios masivos y la responsabilidad de las televisoras en mantener un discurso que no atente contra la convivencia pacífica ni el respeto a la vida.
Mientras tanto, la convocatoria ha generado opiniones divididas: algunos usuarios internacionales buscan formas de apoyar a distancia, mientras otros proponen medidas más drásticas, como la cancelación definitiva del programa de espectáculos. En una ciudad que lucha por recuperar el orden y la funcionalidad en sus espacios públicos, este episodio pone en evidencia la tensión entre la libertad individual y el respeto colectivo, un equilibrio que la sociedad mexicana exige con urgencia.
