La noche del domingo 13 de julio de 2026, Emma Coronel, esposa de Joaquín “El Chapo” Guzmán, sorprendió al público del BelicoFest en Los Ángeles al subir al escenario del BMO Stadium y entonar narcocorridos frente a una multitud de miles de personas. Con un saludo dirigido a su gente de México, mencionó estados como Sinaloa, Guerrero, Jalisco, Michoacán y Durango, provocando ovaciones y gritos de apoyo.
La presencia de Coronel en el festival no fue casual. Días antes había anunciado su asistencia como invitada VIP, aunque no reveló que haría una aparición especial en el escenario. Acompañada por su amiga y abogada Mariel Colón, ambas lucieron atuendos diseñados por April Black Diamond, la misma diseñadora que vistió a Coronel en la Semana de la Moda de Milán en 2024. Emma portó un top corset negro con pedrería y pantalón de mezclilla gris con volantes, mientras que Mariel llevó un corsé strapless tricolor con cristales y pantalón azul claro con cadenas decorativas.
Durante el evento, Coronel compartió en sus historias de Instagram diversos momentos, incluyendo su interacción con el cantante Gerardo Ortiz, quien interpretó “Las Tundras”, uno de los corridos bélicos más emblemáticos del género. La canción describe con crudeza la operación de grupos del crimen organizado, mencionando sicarios, drogas, armas y terrorismo, y la figura de un líder intocable frente al gobierno. Este detalle no es menor, pues Ortiz ha enfrentado recientemente acusaciones en Estados Unidos por supuestos vínculos con personajes ligados al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).
Emma Coronel, quien hoy se presenta como modelo e influencer, fue captada bailando y cantando durante todo el festival, además de sostener una conversación prolongada con Ortiz y aparecer detrás del escenario mientras Tito Double P, el artista principal, interpretaba su repertorio.
Este episodio vuelve a poner en el centro del debate la relación entre la cultura popular y el narcotráfico, en un contexto donde la ciudad y sus espacios públicos se ven cada vez más saturados y caóticos. La presencia de figuras como Coronel en eventos masivos evidencia la compleja realidad que enfrenta la sociedad mexicana y sus comunidades en el extranjero, donde la línea entre entretenimiento y apología del crimen organizado se vuelve difusa.
En un país que busca orden y seguridad, la normalización de estos símbolos en festivales musicales plantea un desafío para las autoridades y la sociedad civil, que deben encontrar formas de preservar los valores tradicionales y el respeto a la ley sin caer en la censura arbitraria. Mientras tanto, la movilidad y el acceso a estos eventos masivos, como el BelicoFest, también reflejan la necesidad de una planeación urbana que reduzca la saturación vial y garantice la funcionalidad de las ciudades, tanto en México como en sus comunidades en el extranjero.
