El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, aseguró de manera unánime la candidatura presidencial de su partido, Nuevas Ideas, para las elecciones generales que se celebrarán en febrero próximo. Así lo confirmó el domingo el conglomerado oficialista, consolidando la fórmula presidencial que compartirá por tercera ocasión con el vicepresidente Félix Ulloa.
Bukele, ex publicista que está próximo a cumplir 45 años, llegó al poder en 2019 y actualmente cumple su segundo mandato, resultado de polémicas reformas legales que permitieron su reelección. En diciembre pasado, el mandatario expresó su intención de permanecer en el cargo hasta por una década más, una aspiración que ahora parece más cercana tras los cambios constitucionales aprobados en julio de 2025.
En esa fecha, el Congreso salvadoreño, dominado por la mayoría oficialista, modificó la Constitución para reducir a tres años el periodo presidencial iniciado en 2024. Esta medida abre la puerta para que Bukele pueda gobernar un tercer mandato que duraría seis años en lugar de cinco, lo que, de ser reelegido en 2027, extendería su mandato hasta el 31 de mayo de 2033. Además, se eliminó el límite constitucional que impedía la reelección indefinida, consolidando un marco legal que favorece la continuidad del actual régimen.
El respaldo popular hacia Bukele se mantiene alto, impulsado principalmente por la política de régimen de excepción instaurada desde 2022, la cual ha logrado reducir los índices de homicidios en más de un 90%, según datos oficiales. Esta estrategia de seguridad ha sido clave para sostener su imagen de autoridad y orden en un país que, como muchas ciudades latinoamericanas, enfrenta retos en materia de seguridad y gobernabilidad.
Para las elecciones de febrero, se prevé que Bukele enfrente únicamente al candidato del partido izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), cuya designación se realizará a finales de julio. Cabe recordar que Bukele fue expulsado del FMLN en 2017, lo que añade un matiz político a esta contienda que parece encaminada a consolidar aún más su liderazgo.
En un contexto regional donde la estabilidad y el orden son cada vez más valorados, la continuidad de Bukele representa para sus seguidores la promesa de mantener la seguridad y el progreso económico bajo un modelo de gobierno fuerte y sin concesiones. Sin embargo, la concentración prolongada del poder también despierta inquietudes sobre la salud democrática y el equilibrio institucional en El Salvador.
