Un nuevo caso de violencia y prepotencia en el transporte privado pone en evidencia la falta de control y supervisión en plataformas como DiDi. El pasado jueves, un conductor identificado como Abraham N. obligó a bajar a una mujer de la tercera edad y a sus hijos, simplemente porque pagaron el viaje con tarjeta, un método que aparentemente le genera molestia al chofer por la comisión que cobra la aplicación.
Los hechos ocurrieron cuando la familia solicitó un viaje desde la 32 Poniente y el Boulevard 5 de Mayo con destino a los Héroes de Puebla. Al percatarse de que el pago fue electrónico, Abraham N. reaccionó con agresividad, exigiendo que se bajaran del vehículo. La situación escaló hasta que el chofer le dio un portazo a la mujer, causándole un moretón visible en el brazo, poniendo en riesgo su integridad física.
“Nos bajó y ya no nos hizo el viaje. Hablé a DiDi y me comentan que no es la primera vez que se porta así, que ya tiene varios reportes”, relató uno de los hijos de la víctima.
Este caso no solo refleja la impunidad con la que algunos conductores actúan, sino también la falta de respuesta efectiva de la plataforma, que mantiene activo a un chofer con antecedentes de agresión. En una ciudad como Puebla, donde la movilidad se vuelve cada vez más caótica y saturada, la confianza en servicios que prometen facilitar el traslado se ve seriamente comprometida.
La situación exige una intervención más firme por parte de las autoridades y las empresas de transporte privado para garantizar la seguridad y el respeto a los usuarios, especialmente a los sectores más vulnerables como los adultos mayores. Mientras tanto, la ciudadanía sigue enfrentando no solo el desgaste del tráfico y la saturación vial, sino también la incertidumbre sobre la calidad y el orden en los servicios que utiliza diariamente.
