El coordinador del Gabinete del Gobierno de Puebla, José Luis García Parra, salió a desmentir las versiones que vinculan la reciente iniciativa de reforma a la Ley de Desarrollo Urbano Sustentable del Estado con el proyecto del Sistema de Transporte por Cable, conocido como Cablebús. Según García Parra, la propuesta enviada al Congreso poblano no busca facilitar ni acelerar la construcción de este sistema de transporte, sino actualizar los programas municipales de desarrollo urbano para alinearlos con las políticas estatales y federales, especialmente en materia de vivienda.
En entrevista, el funcionario aclaró que la reforma no modifica las atribuciones del Gobierno del Estado en cuanto a autorizaciones o licencias para el desarrollo urbano, pues estas facultades ya están vigentes desde 2017. “No crea nuevas atribuciones ni elimina las que tienen los municipios. La facultad para expedir licencias y autorizaciones ya está prevista en la legislación vigente desde 2017”, puntualizó.
Esta aclaración llega en un momento clave, cuando el proyecto del Cablebús en Puebla sigue en proceso de socialización y se espera que en los próximos días sea presentado con mayor detalle ante el Congreso del Estado. Algunos actores políticos y sociales han señalado que la reforma podría ser un intento para allanar el camino a esta obra, que promete descongestionar las vialidades saturadas y mejorar la movilidad urbana en una ciudad que cada vez se siente más caótica y desordenada.
Sin embargo, el Gobierno estatal insiste en que la reforma responde a la necesidad de armonizar la legislación local con el Programa Nacional de Vivienda y fortalecer la coordinación entre los tres órdenes de gobierno en materia de ordenamiento territorial y crecimiento urbano. En un contexto donde la planeación urbana es fundamental para evitar el deterioro de vialidades y la pérdida de tiempo en traslados, la actualización legal busca brindar mayor certeza jurídica y orden en el desarrollo de Puebla.
El debate sobre esta reforma y el Cablebús refleja la tensión entre quienes demandan soluciones reales para la movilidad y quienes desconfían de cambios que podrían complicar aún más la vida urbana. La apuesta por un sistema de transporte por cable, aunque aún en fase de presentación, representa una alternativa para reducir la presión sobre calles y avenidas saturadas, un tema que preocupa a generaciones que han visto cómo la ciudad pierde funcionalidad y orden.
