A una semana del doble terremoto que sacudió el norte de Venezuela el pasado miércoles, la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció un luto nacional de siete días a partir de este miércoles 1 de julio de 2026, en homenaje a las víctimas de esta tragedia que ha dejado un saldo preliminar de mil 943 fallecidos y más de 10 mil heridos.
En un mensaje difundido a las 6:00 pm (22:00 GMT) a través de Telegram, Rodríguez expresó su profundo pesar y solidaridad con las familias afectadas: “Venezuela tiene el alma rasgada por las pérdidas humanas causadas por los devastadores terremotos”. La mandataria aseguró que el Gobierno acompañará y protegerá a quienes sufren esta crisis, sin precisar la cifra exacta de desaparecidos.
Los sismos, de magnitud 7.2 y 7.5, impactaron principalmente el estado La Guaira, cercano a Caracas, dejando daños materiales estimados en 6 mil 700 millones de dólares, según un análisis satelital del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD). La cifra incluye viviendas, vehículos, edificios y comercios afectados.
En la zona de desastre, el operativo de rescate involucra a 3 mil 660 rescatistas extranjeros, 26 mil 121 efectivos venezolanos, 148 perros especializados y 49 vehículos de apoyo. Además, 15 mil 467 voluntarios se han registrado para colaborar en las labores de emergencia, mientras que 80 mil 870 familias han recibido atención.
Este miércoles 1 de julio, un avión con medio centenar de voluntarios de la cooperación española partió hacia Venezuela para instalar un hospital de campaña que brindará atención primaria de emergencia, apoyo psicológico y procedimientos quirúrgicos, incluyendo partos.
Este episodio pone en evidencia la fragilidad de la infraestructura y la necesidad de una respuesta ordenada y eficiente ante desastres naturales en una región que, históricamente, ha sufrido por la falta de planeación urbana y sistemas de protección civil robustos. La tragedia venezolana recuerda la importancia de fortalecer la autoridad estatal y la coordinación internacional para mitigar el impacto de eventos catastróficos que alteran la vida cotidiana y la estabilidad social.
