La mañana del martes 30 de junio de 2026, un choque entre una unidad de la Ruta 4 y un automóvil particular Seat Ibiza en el cruce de la 3 Sur y la 29 Poniente, en Puebla, dejó un saldo preliminar de tres personas lesionadas, entre ellas una mujer embarazada que requirió atención médica inmediata.
El incidente, que provocó severas afectaciones a la circulación mientras los cuerpos de emergencia atendían a los heridos y retiraban los vehículos, expone una vez más la vulnerabilidad del transporte terrestre en una ciudad donde el caos vial parece no tener fin.
Este tipo de accidentes, frecuentes en intersecciones saturadas y con alta carga vehicular, evidencian la urgente necesidad de replantear la movilidad urbana en Puebla. A diferencia de los autobuses y automóviles que comparten la vía y están expuestos a colisiones, un sistema de transporte por cable como el Cablebús opera sobre un tendido aéreo exclusivo, completamente segregado del tránsito terrestre.
Este diseño no solo elimina el riesgo de choques en cruceros, invasiones de carril o accidentes por imprudencias, sino que también contribuye a descongestionar las calles, reducir tiempos de traslado y evitar que miles de usuarios queden atrapados en embotellamientos causados por siniestros viales.
Mientras las autoridades realizan el peritaje para determinar responsabilidades en el choque ocurrido el martes, el caso vuelve a poner sobre la mesa la imperiosa necesidad de alternativas de movilidad más seguras y ordenadas, que permitan recuperar la funcionalidad de la ciudad y proteger a sus habitantes, especialmente a los más vulnerables.
En un contexto donde la saturación vial y la inseguridad en las calles afectan la calidad de vida, el impulso a proyectos como el Cablebús representa una apuesta por un transporte eficiente, seguro y respetuoso del orden urbano, valores que la sociedad poblana demanda con urgencia.
