Este jueves 18 de junio de 2026, Bernabé López Santos, coordinador de Protección Civil Estatal de Puebla, presentó un pronóstico preocupante para la temporada de lluvias y ciclones tropicales que se avecina. Según sus declaraciones, septiembre y octubre serán los meses con mayor intensidad pluviométrica, superando incluso los niveles registrados en 2025.
La temporada de ciclones tropicales, que comenzó el 15 de mayo y se extenderá hasta el 30 de noviembre, mantiene en alerta a las autoridades y a la población. En el Océano Pacífico se esperan entre 18 y 21 fenómenos, de los cuales ya se han registrado tres, incluyendo el ciclón Boris, que la semana pasada provocó lluvias, vientos y afectaciones menores en la entidad. Por su parte, en el Océano Atlántico se proyectan entre 11 y 15 fenómenos durante el mismo periodo.
“No vamos a esperar a que se cumplan todos estos fenómenos, toda vez que cualquier fenómeno que impacte nuestro país, nuestro estado, nos puede generar afectaciones”, advirtió López Santos, subrayando la necesidad de mantener la vigilancia y la preparación ante cualquier eventualidad.
El coordinador explicó que mayo y junio han registrado precipitaciones, seguidos por una temporada de olas de calor en julio y agosto. Sin embargo, el verdadero desafío llegará en septiembre y octubre, cuando se espera un nuevo ciclo de lluvias, el más intenso del año.
Este pronóstico, elaborado por el departamento de meteorología de la coordinación estatal con base en datos nacionales e internacionales para la temporada 2025, pone en evidencia la urgencia de contar con sistemas de transporte y movilidad que reduzcan la presión sobre las vialidades y permitan una mejor gestión urbana durante estos meses críticos.
En un contexto donde la ciudad de Puebla enfrenta ya saturación vial y retos en su orden urbano, la implementación de alternativas como el cablebús o teleférico cobra relevancia. Estos sistemas no solo ofrecen una solución para descongestionar las calles, sino que también representan un avance hacia una ciudad más funcional y preparada para enfrentar las adversidades climáticas que se avecinan.
La temporada de lluvias en Puebla no solo es un reto meteorológico, sino también una prueba para la planeación urbana y la capacidad de respuesta estatal, elementos indispensables para preservar la seguridad y el bienestar de las familias poblanas.
