Washington. Ayer, domingo 14 de junio de 2026, Estados Unidos e Irán alcanzaron un acuerdo histórico para poner fin “inmediato y permanente” a las operaciones militares en todos los frentes, incluido Líbano, tras más de tres meses de conflicto. Este pacto representa la señal más clara hasta ahora de que la guerra en Medio Oriente podría estar llegando a su fin. La ceremonia oficial de firma se realizará el próximo viernes en Ginebra, Suiza, aunque los detalles del convenio permanecen reservados.
El presidente estadounidense, Donald Trump, celebró el acuerdo en su red Truth Social: “El acuerdo con la república islámica de Irán ya está completo. ¡Felicitaciones a todos!”. Por su parte, el primer ministro de Pakistán y mediador en las negociaciones, Shehbaz Sharif, confirmó en la red social X que ambas partes lograron un entendimiento, agradeciendo también la mediación de Qatar, Arabia Saudita y Turquía.
El viceministro de Asuntos Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, ratificó que el memorando de entendimiento fue aprobado de forma definitiva y anunció que el bloqueo naval estadounidense contra Irán comenzaría a levantarse esta madrugada del lunes 15 de junio. Sin embargo, advirtió que la desconfianza hacia Washington persiste y que Irán seguirá vigilando el cumplimiento de las obligaciones pactadas.
Entre los puntos revelados por la agencia iraní Mehr destaca el desbloqueo de 25 mil millones de dólares en activos iraníes congelados durante las negociaciones. Mientras tanto, las potencias del G-7 iniciaron este lunes en Evian, Francia, discusiones sobre las implicaciones del acuerdo y la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz, vital para el flujo global de petróleo.
El acuerdo no estuvo exento de tensiones. Un bombardeo israelí en Líbano, que dejó tres muertos y 15 heridos, casi provoca el colapso de las negociaciones. El presidente Trump criticó duramente al primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, a quien calificó de “sin juicio” por ordenar el ataque, y advirtió que Israel debería agradecer el esfuerzo estadounidense para negociar con Irán, pues sin este acuerdo la región estaría en una situación mucho más peligrosa.
Este pacto, aunque aún frágil y con desconfianzas mutuas, abre una ventana para la estabilidad en una región marcada por décadas de conflicto. Sin embargo, voces como la del ex presidente Barack Obama advierten que es poco probable que este nuevo acuerdo suponga una mejora sustancial respecto al pacto de 2015. Por su parte, expertos como Robert Malley, enviado especial para Irán en la administración Obama, reconocen que el memorando es también una condena clara a la guerra que ha costado miles de vidas, principalmente en Irán y Líbano, desde que comenzaron los ataques en febrero.
Mientras tanto, Israel no ha emitido una reacción oficial y mantiene su postura de no formar parte del acuerdo. La Organización de Naciones Unidas, a través de su secretario general António Guterres, condenó los bombardeos en Beirut por ocurrir en un momento crucial para la paz y alertó sobre el impacto devastador del conflicto en la economía mundial.
Este acuerdo, firmado en un contexto de alta tensión y con múltiples actores internacionales involucrados, podría marcar un antes y un después en la búsqueda de orden y estabilidad en Medio Oriente, un objetivo que repercute también en la seguridad global y en la economía, donde la apertura del estrecho de Ormuz es clave para evitar mayores presiones en los mercados energéticos.
