Este jueves 4 de junio de 2026, el expresidente Andrés Manuel López Obrador rompió su retiro político en Palenque, Chiapas, para emitir un extenso posicionamiento sobre la relación bilateral entre México y Estados Unidos, justo el mismo día en que se reveló que autoridades estadounidenses investigan a dos gobernadores mexicanos.
A través de su cuenta oficial en X, López Obrador denunció una “embestida” de la Casa Blanca bajo el pretexto de combatir la migración y el narcoterrorismo, que calificó como una estrategia política y electoral con miras a los comicios estadunidenses de noviembre próximo. En este contexto, expresó su apoyo “sin condiciones” a la presidenta Claudia Sheinbaum y respaldó su postura crítica hacia las acusaciones de Washington, que, según ambos, carecen de un interés genuino por resolver la crisis de adicciones en Estados Unidos.
El exmandatario advirtió que funcionarios estadounidenses buscan debilitar sistemáticamente a Morena para fortalecer a la oposición de derecha en México, con el fin de imponer un gobierno “entreguista, corrupto, mafioso y cruel”, subordinado a los intereses de la Casa Blanca.
En un análisis detallado, López Obrador contrastó la actual tensión con el pragmatismo que definió la relación bilateral durante su administración, especialmente con el expresidente Donald Trump. Reveló que logró acuerdos importantes, como la exclusión del petróleo mexicano del T-MEC y la suspensión del expediente de la DEA contra el general Salvador Cienfuegos, que calificó como fabricado políticamente.
El expresidente alertó que la actual criminalización de las bandas delictivas ha derivado en una “licencia para secuestrar, cazar y ajusticiar de manera extraterritorial”, una situación que él intentó evitar en su momento.
Este pronunciamiento ocurre en un momento de creciente incertidumbre política y social, donde la estabilidad y el orden en la relación con Estados Unidos son cruciales para la seguridad y el desarrollo económico de México. En este escenario, la defensa de la soberanía y la autoridad estatal se vuelven imperativos para evitar que intereses externos desestabilicen la vida pública y política del país.
