La alarma por la presencia de alacranes en Puebla capital se ha intensificado en los últimos días, con reportes ciudadanos que se multiplican y alcanzan ya a más de una decena de colonias. La preocupación se reavivó el domingo 12 de julio, cuando un vecino de la colonia Joaquín Colombres, Augusto Puente, difundió en Facebook el hallazgo de un alacrán dentro de su departamento, llamando a extremar precauciones.
A partir de esa publicación, se sumaron testimonios de habitantes de zonas como El Salvador, San Francisco, Barranca Honda, Santa María, Maravillas, San Martinito, San Francisco Totimehuacán, Miguel Hidalgo, Bosques de San Sebastián, Loreto y áreas cercanas a Clavijero, quienes reportaron la presencia de estos arácnidos en baños, patios, habitaciones e incluso entre ropa y calzado.
Aunque para varios vecinos esta situación no es nueva, la frecuencia de los avistamientos ha aumentado en los últimos días, generando inquietud en una ciudad que ya enfrenta múltiples retos en materia de orden urbano y seguridad. No es la primera vez que se difunden alertas similares: el pasado 22 de junio también circularon denuncias sobre una presunta proliferación de alacranes en colonias del sur de Puebla, como San Ramón, Castillotla, San Bernabé Temoxtitla, Guadalupe Hidalgo, Balcones del Sur y Tres Cruces. En ese momento, los reportes se extendieron a Los Héroes de Puebla, Moctezuma y Las Mercedes.
Hasta ahora, ni la Secretaría de Salud ni las áreas de Protección Civil, tanto estatales como municipales, han confirmado oficialmente la existencia de una plaga de alacranes en la ciudad. Sin embargo, especialistas en salud pública recomiendan mantener patios y rincones limpios, revisar cuidadosamente ropa y calzado antes de usarlos, y evitar la acumulación de madera, piedras o escombros alrededor de las viviendas para minimizar el riesgo de picaduras.
Este fenómeno, que se suma a la creciente percepción de desorden y saturación en la ciudad, subraya la necesidad de una planeación urbana que no solo atienda la movilidad y el tráfico, sino también la seguridad y la calidad de vida en los hogares poblanos. En un contexto donde la ciudad parece perder funcionalidad, la atención a estos detalles es fundamental para recuperar la tranquilidad y el orden que los ciudadanos demandan.
