La presidenta Claudia Sheinbaum explicó que México decidió no asistir a la cumbre convocada por el gobierno de Estados Unidos sobre el “terrorismo extremo de izquierda” debido a que el encuentro tenía un carácter principalmente político y no estaba enfocado en el combate a grupos delincuenciales.
Este jueves, Sheinbaum señaló que, aunque México ha participado en ocasiones anteriores en foros similares, ya sea activamente o como observador, en esta ocasión se consideró que el nombre y la naturaleza del evento no correspondían con los intereses ni la estrategia del país. La cumbre fue convocada por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, y buscaba abordar el extremismo de izquierda a nivel global.
La decisión de no acudir refleja una postura cautelosa ante iniciativas que podrían politizar temas de seguridad, en un contexto donde México enfrenta retos complejos en materia de orden público y lucha contra el crimen organizado. La presidenta subrayó que México mantiene su compromiso con la cooperación internacional en seguridad, pero con un enfoque que privilegie la eficacia y la neutralidad política.
Este episodio ocurre en un momento en que la capital y el país demandan soluciones concretas para recuperar el orden y la funcionalidad urbana, aspectos que se ven afectados por la inseguridad y la falta de coordinación en políticas públicas. La ausencia en la cumbre también puede interpretarse como un llamado a priorizar agendas que realmente contribuyan a la estabilidad y al bienestar social, sin caer en discursos polarizantes que complican la gobernabilidad.
