El coordinador del Gabinete estatal, José Luis García Parra, compareció ante el Congreso del Estado para despejar dudas sobre el Sistema de Transporte por Cable que se construye en Puebla, un proyecto que busca aliviar la saturación vial entre el norte y sur de la capital sin afectar el entorno natural ni el patrimonio histórico.
Durante su exposición técnica, García Parra detalló que el cablebús tendrá una capacidad inicial para movilizar hasta mil pasajeros por hora, con la posibilidad de aumentar esta cifra a 2,500 usuarios mediante nueve nodos de transferencia que integrarán la red. Esta cifra representa una alternativa viable para descongestionar las calles, un problema que aqueja a la ciudad desde hace años y que deteriora la calidad de vida de sus habitantes.
En respuesta a las críticas sobre un posible impacto ambiental severo, el funcionario aseguró que los estudios realizados descartan afectaciones significativas. “No existen vegetales de alta sensibilidad en el trazo; la mayoría de los árboles no pertenecen a las especies endémicas de la zona”, afirmó. Además, destacó que el proyecto contempla la conservación y trasplante de ejemplares, así como medidas de compensación mediante la plantación de especies adecuadas.
Respecto a la zona de Valsequillo, que algunos ciudadanos han señalado como vulnerable, García Parra negó categóricamente que la obra represente un riesgo para esta área. En cuanto a la fauna, explicó que no se identificaron especies protegidas que puedan verse afectadas, ya que predominan animales urbanos adaptados a la presencia humana. Sin embargo, se implementarán medidas preventivas para evitar la interacción con aves y murciélagos durante la operación del sistema.
En materia de patrimonio cultural, el funcionario fue enfático al señalar que el trazo del cablebús no pasa cerca del polígono de la Zona de Monumentos, declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO. Para mayor seguridad, se estableció un polígono de resguardo de 200 metros alrededor de esta área para evitar cualquier afectación, incluso visual. “El sistema convivirá con el paisaje urbano existente sin alterar la imagen de la ciudad histórica”, aseguró.
Este proyecto, cuya entrada en operación está prevista entre octubre y noviembre de 2028, representa una apuesta por una movilidad más ordenada y eficiente en Puebla, que podría servir como modelo para otras ciudades que enfrentan problemas similares de saturación vial y deterioro urbano. En un contexto donde la planeación urbana y la recuperación de tiempos cotidianos son urgentes, el cablebús se presenta como una solución que busca equilibrar desarrollo, conservación y funcionalidad.
