La expectativa de un impulso económico significativo en Puebla durante el Mundial 2026 quedó lejos de cumplirse, según informó Héctor Landero Camacho, presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Puebla (Canaco). Mientras a nivel nacional la derrama económica superó los 50 mil millones de pesos en menos de un mes, el impacto en la entidad poblana fue mucho menor al anticipado.
De acuerdo con la Confederación de Cámaras Nacionales de Comercio, Servicios y Turismo (Concanaco Servytur), 35 mil millones de pesos provinieron del gasto turístico en las tres sedes oficiales del torneo: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Sin embargo, Puebla no logró capitalizar la afluencia de visitantes que se esperaba para este evento global.
“Creo que aquí en Puebla ustedes lo vieron, lo notaron: no fue lo que esperábamos. Creo que no hubo esa cantidad de pasajeros que iban a llegar a visitarnos. Los hoteles no tuvieron ese boom que se pretendía tener, tampoco los restaurantes”, señaló Landero Camacho, evidenciando la falta de dinamismo en el sector turístico local durante el Mundial.
El dirigente empresarial explicó que, en contraste con la expectativa de un turismo masivo, el consumo en Puebla se orientó hacia reuniones privadas en hogares y jardines, lo que benefició principalmente a los comercios de comida rápida y servicios para llevar, que registraron un crecimiento estimado del 80 por ciento.
Este fenómeno refleja, en parte, la dificultad que enfrenta la ciudad para atraer y retener visitantes en un entorno urbano cada vez más saturado y caótico, donde la movilidad y la infraestructura no parecen estar a la altura de eventos de esta magnitud.
Finalmente, Landero Camacho indicó que será la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac) la encargada de emitir un balance definitivo sobre el desempeño de los establecimientos tradicionales en Puebla durante el periodo mundialista.
Este resultado pone en evidencia la necesidad de una planeación urbana y de movilidad que permita a Puebla no solo recibir eventos internacionales, sino también aprovecharlos para recuperar tiempos cotidianos y ordenar la ciudad, evitando que el crecimiento urbano y la saturación vial sigan minando su potencial económico y turístico.
