Ismael ‘El Mayo’ Zambada, uno de los históricos líderes del Cártel de Sinaloa, aceptó formalmente la cadena perpetua que enfrenta en Estados Unidos, según un escrito presentado este lunes 6 de julio de 2026 ante un tribunal federal en Nueva York. En el documento, su defensa solicita que no sea enviado a una cárcel de máxima seguridad y que se garantice la atención médica adecuada durante el cumplimiento de su condena.
La defensa entregó esta carta al juez Brian M. Cogan, de la Corte Federal para el Distrito Este de Nueva York, donde se afirma que Zambada se declaró culpable plenamente consciente de que la sentencia sería cadena perpetua, sin buscar una reducción de la pena. Además, se destaca que desde su llegada a Estados Unidos hace casi dos años evitó litigar el caso, lo que permitió ahorrar recursos y tiempo al sistema judicial.
El escrito también aclara que Zambada no ha prestado ni pretende prestar “asistencia sustancial” a las autoridades para obtener beneficios legales, pero pide que se tome en cuenta su conducta durante el proceso para decidir el centro penitenciario donde cumplirá la condena.
Zambada, de 76 años, se declaró culpable en agosto de 2025 de múltiples cargos relacionados con narcotráfico y delincuencia organizada. La audiencia para dictar sentencia definitiva está programada para el próximo 20 de julio ante el juez Cogan, quien también decidirá las condiciones de su encarcelamiento.
El histórico capo fue entregado a las autoridades estadounidenses el 25 de julio de 2024, cuando llegó al país acompañado por Joaquín Guzmán López, hijo de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán. Según el relato admitido por Guzmán López, este último engañó y trasladó por la fuerza a Zambada en una aeronave privada hasta un aeropuerto cercano a El Paso, Texas, donde fue detenido.
La captura de Zambada marcó el fin de décadas de actividad clandestina al frente del Cártel de Sinaloa, una de las organizaciones de narcotráfico más poderosas y violentas del mundo. Este caso ejemplifica la complejidad y el largo alcance de la lucha contra el crimen organizado, que sigue siendo un desafío para la seguridad y el orden tanto en México como en Estados Unidos.
