María Felicia Jiménez, esposa del exdirector de Pemex Víctor Rodríguez Padilla, decidió hacer pública una denuncia grave que pone en entredicho la imagen de un alto funcionario ligado al gobierno federal. A través de una serie de videos publicados en su canal de YouTube, la mujer acusa a Rodríguez Padilla de violencia doméstica y hace un llamado directo a la presidenta Claudia Sheinbaum para que intervenga.
Uno de los videos, cuya fecha de origen apunta al 15 de marzo de 2026, muestra una escena inquietante captada por una cámara de seguridad en el hogar de la pareja. En poco más de cinco minutos, se observa cómo el exdirector de Pemex forcejea con María Felicia para arrebatarle un portadocumentos verde, mientras un menor de edad presencia la agresión y se aleja hacia las escaleras. La grabación exhibe empujones, golpes y un intento de Rodríguez Padilla por destruir la cámara que documenta los hechos.
En la descripción de los videos, Jiménez advierte que denunciar esta violencia tiene un costo alto: podría perder su empleo, sus recursos económicos, su vivienda y la custodia de sus hijos menores. Ella atribuye esta amenaza a la cercanía de su esposo con figuras de alto nivel del gobierno federal, incluyendo gobernadoras, diputadas y secretarias de Estado, lo que le otorga un manto de impunidad. “En casa, un alto mando del gobierno actual le pega a su esposa”, denuncia con contundencia.
La gravedad de la situación no solo radica en la violencia física, sino en la contradicción entre el discurso público de Rodríguez Padilla y su conducta privada. María Felicia señala que las declaraciones del exfuncionario sobre soberanía energética y defensa de la igualdad de género se limitan a los mítines y tribunas oficiales, como en Pemex y el Instituto Nacional de Electricidad y Energías Limpias (INEEL), donde actualmente ocupa un cargo directivo.
Este caso pone en evidencia la urgente necesidad de que las autoridades federales y locales actúen con firmeza para proteger a las víctimas de violencia familiar, sin importar el rango o la influencia política de los agresores. La sociedad mexicana no puede permitir que el poder sirva de escudo para la impunidad en asuntos tan delicados que afectan el núcleo fundamental de la familia y el orden social.
Mientras tanto, la denuncia pública de María Felicia Jiménez abre un debate sobre la coherencia entre el discurso oficial y la realidad cotidiana, y sobre la responsabilidad del Estado para garantizar seguridad y justicia en todos los ámbitos, especialmente en el hogar.
