El periodista Edmundo Cázares denunció este miércoles 24 de junio de 2026 haber recibido amenazas de muerte a través de llamadas telefónicas provenientes de un número con lada de Puebla. Estas intimidaciones se dan en el contexto de la controversia nacional desatada tras la republicación de una entrevista realizada en 1999 al escritor Carlos Monsiváis, en la que se atribuyen declaraciones polémicas sobre el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
La entrevista, que cobró relevancia esta semana, incluye afirmaciones que sugieren una supuesta relación homosexual entre Monsiváis y López Obrador, entonces dirigente nacional del PRD y futuro jefe de Gobierno de la Ciudad de México. Cázares, en una entrevista radiofónica, defendió la veracidad de su publicación y negó haber cometido actos de difamación o calumnia: “Yo nunca he difamado y calumniado a nadie”, afirmó.
La difusión del material provocó una fuerte reacción política. La presidenta Claudia Sheinbaum criticó duramente la publicación, mientras legisladores de oposición y oficialismo llevaron el debate hasta la tribuna del Senado, evidenciando la polarización que genera el tema.
Por su parte, la familia de Monsiváis rechazó el contenido de la entrevista, desmintiendo que López Obrador haya vivido con el escritor y señalando que algunas expresiones atribuidas a Monsiváis no corresponden a su estilo ni pensamiento. Incluso advirtieron sobre posibles acciones legales, lo que añade un nuevo capítulo a esta disputa.
Un punto crítico en la controversia es que Cázares reconoció no haber localizado aún el casete original donde quedó grabada la conversación de 1999. El periodista aseguró que revisa cientos de grabaciones en su archivo personal para encontrar la evidencia que respalde la autenticidad de las declaraciones atribuidas a Monsiváis, lo que mantiene la incertidumbre sobre la veracidad del material.
Más allá del debate político y cultural, las amenazas denunciadas por Cázares ponen en evidencia la persistente situación de riesgo que enfrentan los periodistas en México. Organizaciones nacionales e internacionales han documentado durante años agresiones, intimidaciones y ataques contra comunicadores, que generan efectos de autocensura y afectan la libertad de expresión, pilares fundamentales para una sociedad ordenada y democrática.
Hasta el momento, no se ha informado sobre denuncias formales ni investigaciones oficiales respecto al origen de las llamadas amenazantes desde Puebla. Mientras tanto, la polémica por la entrevista de Monsiváis continúa escalando y se ha convertido en uno de los temas políticos más discutidos de la semana, reflejando la tensión que persiste en el país ante la mezcla de historia, política y medios de comunicación.
