La ex alcaldesa de Puebla, Claudia Rivera Vivanco, se encuentra en el centro de una polémica que ha atacado por más de cinco meses la aprobación del proyecto del Cablebús impulsado por el Gobernador Alejandro Armenta. Según una investigación publicada por Cambio, Rivera habría ordenado a sus allegadas, entre ellas su hermana Mayte Rivera Vivanco y la regidora Alondra Méndez Luis, bloquear la entrega en comodato de cuatro predios clave para la construcción de las estaciones del sistema de transporte por cable.
Este jueves 18 de junio, durante la sesión de Cabildo, Mayte Rivera optó por abstenerse y Alondra Méndez abandonó la sesión virtual antes de votar, a pesar de la insistencia del secretario general del Ayuntamiento, José Alfonso Aguilar García, para que confirmara su postura. Sin embargo, el dictamen fue aprobado con 17 votos a favor, cinco en contra y una abstención, autorizando la entrega de los terrenos a la Secretaría de Planeación, Finanzas y Administración del Estado.
Los predios involucrados son estratégicos para la movilidad urbana: una fracción del Parque Biblioteca, el Parque Juárez, una sección del Cerro de Amalucan y un terreno en la intersección de la 11 Sur con Boulevard Carmelitas.
La oposición al Cablebús no se limita a las regidoras y exfuncionarios de la administración de Rivera, como Armando Pliego Ishikawa y Jared Carcaño, quienes han encabezado críticas en redes sociales y foros públicos. También se han sumado colectivos ambientalistas y grupos estudiantiles de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), organizados a través del Instituto Alfonso Vélez Pliego. Este grupo, que incluye académicos y estudiantes, ha promovido manifestaciones y exigido foros para debatir el proyecto, incluso con acciones como la toma de la Torre de Rectoría.
El pasado 29 de abril, en un encuentro en la Librería Profética organizado por la Red Civil por la Democracia, activistas y ciudadanos expresaron su rechazo al Cablebús, argumentando preocupaciones sobre la tala de árboles, el impacto ambiental y la falta de información técnica. Sin embargo, estas posturas han sido cuestionadas por su trasfondo político y su resistencia al desarrollo urbano ordenado que la ciudad necesita.
El Sistema de Transporte por Cable forma parte de una estrategia estatal para descongestionar las vialidades saturadas de Puebla y reducir los tiempos de traslado en la capital. Su diseño contempla estaciones intermodales que conectarán con la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA), buscando integrar distintos modos de transporte en un sistema eficiente y funcional.
En un contexto donde la movilidad urbana se ha convertido en un desafío creciente, la resistencia de grupos ligados a la ex alcaldesa Claudia Rivera parece más una maniobra política que una defensa genuina del medio ambiente o del patrimonio universitario. La ciudad requiere soluciones que recuperen el orden y la funcionalidad, no bloqueos que prolonguen el caos vial y la pérdida de tiempo para miles de poblanos.
El avance del Cablebús representa una oportunidad para modernizar la movilidad metropolitana, reducir la presión sobre las calles y avenidas, y ofrecer una alternativa real a la saturación vehicular que afecta la calidad de vida en Puebla. La historia reciente demuestra que la planeación urbana debe anticipar problemas y no sucumbir a intereses políticos que frenan el progreso.
