El trágico caso de María Eduarda Rodrigues, la joven de 21 años que perdió la vida el pasado 13 de junio mientras practicaba bungee en Brasil, sigue generando interrogantes y conmoción. La mujer se lanzó desde el Puente del Esqueleto, en Limeira, Sao Paulo, sin las cuerdas de protección adecuadas y cayó desde aproximadamente 40 metros de altura, falleciendo tras el impacto.
Las autoridades brasileñas mantienen abierta la investigación para esclarecer las causas exactas del accidente. Hasta ahora, tres instructores —Luis Felipe ‘N’, Vitor ‘N’ y Maicon ‘N’— han sido detenidos por presunta negligencia e intento de fuga, y permanecen en prisión preventiva mientras se define su responsabilidad.
En medio de este proceso, una testigo clave ha aportado detalles que podrían cambiar la percepción sobre el momento de la muerte de María Eduarda. Rayza Gabrieli Dias Delfino, enfermera que esperaba su turno para saltar desde el mismo puente, presenció el accidente y bajó rápidamente para auxiliar a la joven. Según declaró al medio brasileño TV Récord, encontró a María Eduarda con signos vitales y realizó maniobras de reanimación cardiopulmonar.
“Estaba dando ese suspiro previo a la muerte […] La levanté, la revisé y tenía un pulso muy débil. Comencé la reanimación cardiopulmonar y se detuvo”, relató la enfermera, quien incluso sufrió lesiones superficiales al apresurarse por el terreno para llegar a la víctima.
Con un gesto humano y esperanzador, Rayza contó que habló con María Eduarda durante esos últimos momentos: “Tengo la costumbre de bromear y decir: ‘Nadie muere en mi turno’. Y le dije: ‘Duda (un apodo que le puse), nadie muere en mi turno’, aunque no estaba de turno allí en ese momento”.
Este caso pone en evidencia la importancia de la seguridad y la responsabilidad en actividades extremas, donde la falta de protocolos adecuados puede costar vidas jóvenes. Mientras tanto, la investigación continúa y la sociedad brasileña exige respuestas claras para evitar tragedias similares en el futuro.
