A menos de 48 horas del inicio del Mundial, la Asociación Mexicana de Titulares de Palcos y Plateas del Estadio Ciudad de México denunció graves irregularidades que afectan sus derechos de propiedad privada. Roberto Ruano, secretario de la asociación, señaló que este martes 9 de junio de 2026, los dueños de aproximadamente 750 palcos y plateas se presentaron en el exterior del Estadio Azteca para exigir el acceso a sus propiedades, bloqueado por órdenes que consideran ilegales y ajenas a la Constitución mexicana.
Ruano afirmó en entrevista con Fernanda Familiar que la FIFA no está por encima de la ley nacional y que se están documentando meticulosamente cada uno de los desacatos, incluyendo el bloqueo de accesos, la prohibición de uso de estacionamientos y la restricción para ingresar alimentos y bebidas, todos derechos amparados en contratos privados con más de 50 años de vigencia.
Aunque algunos boletos para el partido inaugural han sido entregados, permanecen bloqueados en las aplicaciones digitales, lo que ha llevado a la asociación a optar por la vía legal en lugar de la confrontación física. “Nosotros no queremos que un extranjero venga a decirnos qué hacer en nuestro país. Tenemos la verdad absoluta, jurídica documentada y de usos y costumbres de 50 años que hoy quieren cambiar las reglas de un día a otro”, sentenció Ruano.
El objetivo es levantar actas ante notarios y autoridades judiciales para dejar constancia formal de las obstrucciones y preparar una demanda millonaria por daños y perjuicios al concluir el torneo. Además de exigir el acceso a sus palcos, buscan ser indemnizados por la imposibilidad de ejercer plenamente sus derechos contractuales, que incluyen la venta, traspaso y renta de sus espacios, así como la explotación de alimentos, bebidas y estacionamiento.
Este conflicto pone en evidencia la tensión entre la autoridad deportiva internacional y los derechos de propiedad privada en México, en un momento en que la ciudad enfrenta retos de orden y funcionalidad urbana. La situación también subraya la importancia de respetar las normas y contratos establecidos para evitar que la organización de eventos internacionales genere caos y afecte la rutina de los ciudadanos.
