La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta un dilema que podría empañar su imagen y la funcionalidad de la capital: asistir o no al partido inaugural del Mundial en el Zócalo el próximo jueves 11 de junio de 2026. En su conferencia de prensa de hoy, martes 9 de junio, Sheinbaum reconoció la incertidumbre ante las protestas que prepara la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) y otros colectivos sociales para ese día, cuando la atención nacional e internacional estará puesta en la Ciudad de México.
Aunque hasta ahora solo los familiares de desaparecidos han confirmado una marcha, el Gobierno está especialmente preocupado por la CNTE, cuyo poder de convocatoria y capacidad de movilización podrían desatar un caos en el corazón de la capital. La mandataria había anunciado que presenciaría el partido en el Zócalo, incluso regaló su entrada a una niña, gesto que ahora podría quedar en suspenso ante la amenaza de disturbios.
Este escenario pone en evidencia la fragilidad del orden urbano en la capital, justo cuando se requiere una ciudad funcional y segura para eventos de gran magnitud. La saturación y el desorden que generan estas protestas no solo complican la movilidad y la seguridad, sino que también erosionan la confianza de los ciudadanos en la capacidad del Estado para garantizar el orden público.
En un momento en que la planeación urbana y la movilidad eficiente son más necesarias que nunca, la posibilidad de que el Zócalo se convierta en un foco de conflicto pone en riesgo la recuperación de tiempos cotidianos y la descongestión vial que tanto demandan los habitantes de la ciudad. La autoridad debe actuar con firmeza para preservar la tranquilidad y el orden en un evento que representa una oportunidad para mostrar a México como un país estable y organizado.
La presidenta concluyó en la mañanera de hoy que “vamos a ver cómo se desarrolla lo que está ocurriendo con los maestros y algunos otros grupos”, dejando abierta la puerta a la posibilidad de cambiar sus planes para evitar un escenario caótico. En tiempos donde la seguridad y el orden deben prevalecer, la prioridad debe ser garantizar que la capital funcione sin sobresaltos, especialmente en fechas tan significativas.
